El bocadillo perfecto sí existe: 4 beneficios de las algas marinas
A veces, es muy difícil encontrar el bocadillo perfecto, sobre todo si uno quiere que sea sano y sabroso.
¿Qué le viene a la mente cuando piensa en un bocadillo sano? ¿Quizás zanahorias, una manzana o un huevo cocido?
Si le aburren las mismas opciones de bocadillos sencillos y ha estado buscando el bocadillo perfecto, podría optar por las algas marinas. Aunque probablemente las algas marinas no sean lo primero que se le ocurra a la hora de pensar en el bocadillo perfecto, esta sabrosa planta marina podría ofrecer muchos beneficios, entre ellos la salud tiroidea, la salud cardiovascular, la salud intestinal e incluso apoyar los niveles de azúcar en la sangre.
¿Qué son las algas marinas?
Las algas marinas son el nombre común de un grupo diverso de plantas y algas. Estas plantas crecen en masas de agua, como ríos, lagos y el océano. Las algas marinas no son técnicamente una maleza porque no se propagan para provocar daños en su entorno. Son sumamente útiles, ya que contribuyen al ecosistema como hábitat y alimento para la vida marina y los seres humanos.
Las algas marinas se suelen clasificar en tres tipos: rojas, verdes y pardas. Las algas rojas o algas marinas pertenecen al filo Rhodophyta e incluyen algas como el dulse, el nori y el musgo irlandés. Las algas verdes pertenecen al filo Chlorophyta e incluyen algas como la lechuga de mar y el umibudo. Las algas pardas pertenecen al filo Phaeophyta e incluyen el kelp, el kombu y el wakame. Muchas de estas algas marinas son comestibles, como el musgo marino, el dulse, el wakame, el kelp y el nori.
Salud tiroidea
Cuando se trata de la salud tiroidea, las algas marinas podría ofrecer algunos beneficios.
La tiroides es una glándula con forma de mariposa situada en la base del cuello que se encarga de producir hormonas tiroideas. Estas hormonas desempeñan distintas funciones en el organismo, como aumentar la producción de proteínas, influir en el crecimiento y mantener el metabolismo.
Para producir hormonas tiroideas, la tiroides necesita yodo. Cuando el yodo se ingiere a través de suplementos o de la alimentación, se absorbe en el estómago y en el intestino delgado. Entonces se convierte en yoduro (la forma ionizada del yodo), que la glándula tiroidea incorpora al tejido tiroideo para producir las hormonas tiroideas tiroxina (T4) y triyodotironina (T3).
Sin cantidades suficientes de yodo, el organismo no puede fabricar suficientes hormonas tiroideas, lo que produce trastornos como bocio, un agrandamiento de la glándula tiroidea, una función tiroidea baja (hipotiroidismo), disminución del metabolismo, aumento de peso e incluso retraso en el desarrollo.
Dado que el yodo es un oligoelemento tan importante para la salud tiroidea, a veces se añade a la sal de mesa para poder ingerir la cantidad necesaria de yodo. Pero, ¿qué sucede con quienes desean limitar la ingesta de sal por motivos de salud, como la hipertensión arterial o la preferencia de sabor?
En este caso, las algas marinas podrían ser beneficiosas. Las algas marinas contienen mucho yodo de forma natural. Este bocadillo saludable tiene desde 16 microgramos (µg) de yodo por gramo de nori hasta más de 2000 µg de yodo por gramo de kombu.
Para ponerlo en perspectiva, la cantidad diaria recomendada (RDA) de yodo en adultos sanos es de unos 150 µg.
Las algas marinas no solo podrían ser una excelente fuente de yodo para las funciones necesarias de la tiroides. Las investigaciones indican que su consumo también podría ayudar a prevenir el cáncer de tiroides. Por ejemplo, en un estudio se descubrió que quienes incluían algas marinas en su dieta tenían un menor riesgo de desarrollar cáncer de tiroides.
Aunque las algas marinas podrían convertirse en un sabroso bocadillo que ayuda a la salud tiroidea, también es posible que ofrezcan beneficios para el sistema cardiovascular.
Salud cardiovascular
Cuando se trata de un bocadillo saludable para el corazón, es posible que no piense inmediatamente en las algas marinas, pero las investigaciones indican lo contrario.
Las algas marinas son ricas en nutrientes y fitoquímicos, como por ejemplo fibra soluble, flavonoides, ácidos grasos omega 3 y potasio. Estos nutrientes y minerales ayudan a mantener un sistema cardiovascular sano y la interconexión de los vasos sanguíneos que entran y salen del corazón.
Por ejemplo, las investigaciones indican que la fibra tiene beneficios para el corazón, como la reducción de los niveles de colesterol total y LDL o colesterol "malo". Otros estudios demuestran que el aumento de la ingesta de flavonoides podría ayudar a reducir las enfermedades cardiovasculares y coronarias.
El potasio es un nutriente esencial que ayuda al organismo a regular la presión arterial, y la deficiencia de potasio se ha relacionado con la hipertensión.
Por suerte, las algas marinas contienen estos nutrientes en abundancia. Los estudios señalan que incluir más algas marinas en la dieta podría beneficiar al sistema cardiovascular. Por ejemplo, un estudio demostró que una mayor ingesta de algas marinas estaba relacionada con menos casos de ataques cardíacos y derrames cerebrales entre los hombres.
En otro estudio sobre la ingesta de algas marinas en la dieta y la salud cardiovascular se descubrió que quienes consumían algas marinas con más frecuencia tenían menos riesgo de morir por accidente cerebrovascular. Estos resultados se dieron tanto en hombres como en mujeres.
Los estudios realizados con animales demuestran que las algas marinas ayudan a reducir los niveles de colesterol al retrasar su absorción en los intestinos o al provocar su excreción en el organismo. Esto podría deberse al alto contenido de fibra de las algas marinas.
Salud intestinal
Si bien el consumo de algas marinas podría contribuir a la salud cardíaca, los estudios señalan que estas también podrían ser beneficiosas para el intestino. A diferencia de muchas plantas terrestres, las algas marinas contienen nutrientes únicos, como el fucoidán, la laminarina y el alginato. Estos nutrientes pertenecen a un grupo de moléculas llamadas polisacáridos. Los polisacáridos son un tipo especial de carbohidrato con muchas moléculas de azúcar unidas entre sí.
Estos polisacáridos podrían actuar como prebióticos en el intestino al ingerirse. Los prebióticos son un tipo especial de fibra que no puede ser digerida por el sistema digestivo humano, pero eso no significa que no nos ofrezcan ningún beneficio. Por el contrario, los prebióticos actúan como combustible para el microbioma intestinal, las bacterias que viven en el intestino. Los prebióticos ayudan a alimentar las bacterias intestinales beneficiosas, lo que contribuye a mejorar su salud.
Por ejemplo, los compuestos llamados ácidos grasos de cadena corta se crean cuando la flora intestinal descompone los prebióticos. Estos ácidos grasos de cadena corta son muy beneficiosos para el organismo, ya que ayudan a mejorar la sensibilidad a la insulina en las personas con glucemia irregular y diabetes, mejoran la obesidad, reducen la inflamación e incluso tienen efectos protectores contra el cáncer de colon.
Las algas marinas son ricas en prebióticos que podrían ayudar a promover la salud intestinal. Por ejemplo, los estudios en animales muestran que la ingestión de algas marinas ayuda a reducir la hiperleptinemia, una afección en la que hay demasiada leptina en el organismo, y el cerebro no responde a los niveles de leptina.
La leptina es una hormona que ayuda a mantener el peso corporal y le indica cuándo ha comido lo suficiente. La hiperleptinemia, o el exceso de secreción de leptina en el organismo, consiste en que el cerebro no responde a los niveles normales de leptina y se relaciona con la obesidad.
Los estudios en animales también demuestran que las algas marinas podrían ayudar a mejorar la enfermedad inflamatoria intestinal (EII), como la colitis ulcerosa y la enfermedad de Crohn, al reducir la inflamación en el intestino mediante la producción de ácidos grasos de cadena corta.
Las investigaciones también indican que las algas marinas podrían desempeñar un papel beneficioso en la prevención del cáncer de colon y colorrectal al detener el crecimiento de las células cancerosas del colon.
Apoyo a los niveles de azúcar en la sangre
Encontrar el bocadillo perfecto puede ser un reto para quienes padecen diabetes e irregularidades en la glucemia. Contar los carbohidratos y los azúcares puede ser frustrante, pero es allí donde un sabroso bocadillo de algas marinas puede resultar útil.
Las algas marinas no solo son deliciosas, sino que los estudios indican que podrían ayudar a reducir el azúcar en la sangre. En un estudio se descubrió que quienes tomaron algas marinas en forma de píldora en polvo durante cuatro semanas tenían menos glucosa en sangre en ayunas, menos niveles de glucosa postprandial (después de las comidas) de dos horas y menos triglicéridos.
Es un estudio en animales se descubrió que añadir algas marinas a la dieta durante 10 semanas reducía los niveles de insulina y el peso corporal, al tiempo que aumentaba los niveles de colesterol HDL o "bueno". En otro estudio con animales se comprobó que la incorporación de suplementos de algas marinas a una dieta rica en grasas durante 13 semanas evitaba el aumento de peso, la acumulación de grasa en el hígado y la elevación del azúcar en la sangre.
Se cree que las algas marinas ayudan a mejorar los niveles de azúcar, colesterol y triglicéridos en la sangre, ya que actúan como antiinflamatorias y antioxidantes y reducen el colesterol en el hígado. Las propiedades antiinflamatorias y antioxidantes de las algas marinas las convierten en el bocadillo antienvejecimiento perfecto que ayuda a promover la longevidad.
Además, las algas marinas podrían ayudar a controlar el apetito y las porciones. Un estudio dividió a los participantes en grupos en los que recibían algas marinas y almidón o una comida de proteína de chícharo con el mismo número de calorías. En el estudio se descubrió que los participantes del grupo de algas marinas tenían menos apetito, a diferencia de los del grupo de proteína de chícharo.
Conclusión
Estas sabrosas plantas se pueden consumir de muchas maneras: hervidas, secas, en polvo, encapsuladas o en sopas y sushi. Algunas algas marinas se pueden incluso comer crudas.
Las algas marinas no solo son versátiles en su preparación, sino que también tienen muchos beneficios potenciales para la salud que podrían ayudarlo a verse y sentirse mejor. Si busca el bocadillo perfecto, no busque otro que las algas marinas.
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Referencias